domingo, 20 de septiembre de 2009

Una perspectiva comparada: “Reconciliación” vs. “Amnistía general”



Hace un par de días, han ocurrido hechos que no pueden dejarse pasar por alto. Primero, el V encuentro de Derechos Humanos organizado por organizaciones de derechos humanos y las universidades Católica y San Marcos. El otro, esta presentación inusual del libro del líder del ex grupo subversivo Sendero Luminoso, por parte de sus abogados.
Mi intención en este pequeño artículo es hacer una comparación tanto entre las propuestas de la CVR y su significado (manifestado el día lunes por las exposiciones de la Dra. Villarán y del Dr. Caviglia) y por otra parte, de lo dicho por el abogado defensor, Crespo en la presentación del libro de su patrocinado.

Del Significado de la reconciliación: una perspectiva desde la CVR

La conferencia dirigida por el movimiento sanmarquino por la verdad albergo un público regular, donde el plato de fondo fue la exposición de la Dra. Susana Villarán la significación del término Reconciliación, por parte del dr. Alessandro Caviglia.
La primera exposición se centró en tres puntos que puedo sintetizar: explicar el nivel de población afectada por la “guerra interna”; las consecuencias de esta guerra y la importancia de la inclusión por parte del Estado a las poblaciones afectadas así como resaltar la importancia de la reconciliación.
Sobre el primer punto, se mostraron datos estadísticos recogidos por la CVR, donde se mostraron que un 79% de las víctimas eran quechuahablantes; 40% del total de las víctimas estaban en Ayacucho y el 68% de estas personas no cursaron la secundaria superior.
Con esa pequeñísima muestra, se nos hizo apreciar y reflexionar sobre los actores principalmente afectados por esta guerra: la población marginal de la serranía peruana.
AL tener ya un diagnóstico de donde está el “problema”, se pasó al segundo punto: ¿Cuáles fueron las consecuencias de estas acciones armadas? Se enumeraron muchas, de las que pude rescatar: el desplazamiento a las ciudades; la destrucción de los locales públicos; la producción de una generación “asustadiza”; el terror en las ciudades; El mayor fraccionamiento de la población urbano marginal (de la clásica clasificación A, B y C se aumentaron más categorías como D y E).
Como último punto, estaban los problemas que se debían resolver: La revalorización de una cultura de inclusión y la renovación del compromiso por parte del Estado durante el gobierno de transición y el de Toledo (La descentralización, la Reforma del Poder Judicial, Mayor presupuesto para la educación y la lucha contra la corrupción).
Como último expositor, el Dr. Caviglia hablaba acerca del significado de la Reconcilación como: PROCESO DE SANCIÓN A LOS RESPONSABLES DE LOs SUCEDIDO. Respecto a este punto, lo tocaré más adelante.

El otro punto de vista: los vencidos y su “Amnistía general”

Pero lo que está dando que hablar es la presentación del libro del cabecilla del PCP-Sendero Luminoso, el “doctor” Abimael Guzmán Reinoso, compilado por la profesora Elena Iparraguirre.
Al margen de los títulos honoríficos, que por cierto critiqué en mi blog (http:// lacuevadelornitorrinco.blogspot.com) , la presentación-conferencia ha generado muchos debates y corrientes de opinión en todos los medios.
De dicha exposición del libro “De puño y letra”, se pueden rescatar dos puntos: El por qué del libro y la Amnistía General.
El primer punto, decía el editor, era importante para el país conocer la postura de los vencidos, Aquella que durante mucho tiempo ha permanecido como una caja negra sin saber cual es su contenido. Siempre se han hecho conocidas las posturas, la estrategia y todo lo que sabemos de Sendero por los investigadores del decenio pasado (los denominados “senderólogos”); sin embargo faltaba conocer también la parte de los otros actores del conflicto. Y para completar esa parte de la historia, apareció el escrito de Guzmán.
El segundo punto, para mí más importante, fue de la denominada “AMNISTÍA GENERAL”. Consiste en una liberación total para todos los actores implicados en la guerra, tanto del estado como de los “prisioneros de guerra”.
No consideraron términos como “perdón”, por contener implícitamente un significado religioso; no se consideran “terroristas” como la prensa y el Estado los acuñaron y al parecer, desean integrarse a las actividades legales como en la participación de elecciones.

Reflexiones sobre ambos extremos: De la sanción a la amnistía

Aquí ya trataré un poco más a profundidad el tema: ¿Hasta qué punto ambas posturas están en lo cierto?
Puedo decir al respecto que la CVR, tomó al principio a Sendero Luminoso como un agente extrasocietal, por lo tanto un elemento de análisis más dentro de los otros dos componentes como son el estado y la sociedad civil.
Pero la sociedad civil no es homogénea, y eso lo demuestran las reacciones tardías de la población capitaleña, al abrir los ojos de la realidad que vivía el país luego de la explosión del cochebomba en Tarata.
El efecto reparador que tendría la sanción, consiste en que las víctimas pueden reclamar ante una instancia superior, lo que el victimario les hizo, pero todo bajo los parámetros de la ley. Luego de la sanción, se encuentra la rehabilitación y al final, el perdón. Este proceso, según los comisionados, permitirá cerrar las heridas del pasado y reconstruir al país.
Sin embargo, hablar o ver espectáculos como los vistos el viernes, demuestran que las heridas no han sanado, que solamente volteamos la página y no queremos acordarnos de algo malo que sucedió.
Y allí están, las voces de los ex presidiarios, de los “héroes populares” o de los “guerrilleros” tratando de acercarse con ese tipo de publicaciones a una sociedad que no se ha reencontrado consigo misma; al parecer, los discursos sólo fueron para algunos, no para toda la masa.
Y la consigna de la amnistía tampoco es tan descabellado; si bien es cierto que no se pagan las acciones cometidas, puede generar una rápida “solución” a las partes combatientes, pero el sector de los afectados no participaría de este remedio.
Como vemos hay ciertas deficiencias de las dos soluciones: uno prioriza la relación Estado-SC y la otra Estado-Sendero Luminoso.
Lo que hace falta aquí es un careo, en cierta medida lo que dijo el abogado defensor, sobre la “autocrítica” de Guzmán dándola al pueblo, serían un paso hacia esa ansiada reconciliación. Por lo pronto este tema dará mucho que hablar, sobre todo porque implica una responsabilidad moral y política para quienes participaron del conflicto, también para quienes somos la generación que vivió los últimos días de los apagones y del terror.