lunes, 29 de junio de 2009

Alan mensajes I

Esta es la "carta" del Sr. Presidente Dr. Alan Gabriel García Pérez, a la inmensa mayoría de peruanos que se mantienen silenciosos (y a los agitadores, pues creo que lo pensará dos veces)

A la fe de la inmensa mayoría

Debemos tener fe y confianza en las metas que estamos logrando juntos, más crecimiento, más desarrollo social, más inversión y más empleo. Esa debe ser nuestra actitud. Les aseguro que, con más estabilidad política y económica, nuestro país cambiará de manera irreversible a favor de las mayorías, del progreso, de la estabilidad y de la paz.
Y no debemos caer en el temor. Los adversarios son los de siempre, amenazan y bloquean carreteras porque saben que son muy pocos y que han perdido la partida.
Pero saben también que es fácil crear desorden en los mismos lugares en los que antes ganó el "antisistema" para empujarnos al derrotismo. Pero no hay que caer en esa trampa.

Reflexionemos.
I. Esto es parte de un conflicto continental. En el año 2006 dos modelos políticos y económicos pugnaban por el poder: De un lado, la democracia política y económica que aprovecha el avance del mundo y de otro lado el estatismo económico y la demagogia que detiene a los países. Nuestra nación estuvo a punto de caer en el sendero equivocado que conduce a la pobreza y la crisis.
Ahora vivimos una guerra fría en la que participan gobernantes extranjeros. Pero la están perdiendo quienes representan la penetración externa. Recordemos que el Perú es un centro vital para los hechos continentales. Fue necesaria la conquista del Perú para dominar Sudamérica, lo fue Ayacucho y ahora es necesario para el modelo regresivo y dictatorial que quiere dominar al Perú.

II. En el 2006, el Perú ganó la batalla pero la guerra continúa. Escogió por 5 años un camino comprobado para el crecimiento, que fue de 9% en el 2007 y de 9.8 % en el 2008. Un camino de reducción de la pobreza que bajó desde 48% a 36% hoy.
Sin embargo, la conciencia política no marcha tan rápido como el crecimiento material. Por eso, aún hay bolsones de incredulidad y desinformación que la demagogia aprovecha.
Aunque la modernidad gana terreno social, subsisten grupos "antisistema" que predican el estatismo y aprovechan cualquier queja o reclamo para impulsar la violencia. Dicen que dialogar es que se acepte al pie de la letra lo que ellos imponen aunque sea irracional, buscan muertos para agigantar las noticias. Y usan la mentira.
Así, la ley del magisterio hecha para que los maestros capacitados ganen el doble que hoy, la presentan como un medio para despedir a los profesores aunque ninguno haya sido despedido. Dicen que si los alcaldes y los padres de familia supervisan la calidad de las escuelas se privatizará la educación. También, a través de las radios hablan de "genocidio" con cientos de muertos inexistentes.
Para frenar una inversión siempre dicen que hay chilenos detrás, que para hacer una hidroeléctrica se van a llevar el agua al extranjero, etc., etc. saben que siempre habrá alguien que crea, especialmente en las zonas que antes votaron por el "antisistema".

III. Son una minoría. ¿Cuántos movilizan en todo el país y en todas sus marchas? Un máximo de 50,000 personas: 1,000 aquí, 2,000 allá, etc. pero hacen noticia cuando 200 impiden el tránsito de una ciudad o toman un puente llamando antes, claro, a un camarógrafo. Son viejos "dirigentes" que con sus huelgas y falta de estudios han contribuido a la baja calidad de la educación, son eternos burócratas en grupos de construcción que negocian muy bien sus pliegos con los patronos pero azuzan los conflictos de otros sectores. Aparecen con otras etiquetas junto a los sobrevivientes de la izquierda comunista de los 70, esa que predicaba la violencia y que llamaba "hermanos" a los senderistas. Multiplican las etiquetas, los "frentes de defensa", etc. pero son pocos y siempre los mismos.

IV. ¿Cuál es su meta? Crear un "levantamiento general de los pueblos" aprovechando la crisis mundial. Pero se equivocan porque la inmensa mayoría piensa diferente a ellos y porque la estabilidad económica y el empleo están garantizados pues el país ahorró y creció para enfrentar esta crisis. Entonces sólo les queda presentar a los 50,000 movilizados en diferentes lugares como si fueran "todo el país". Usan la lucha de algunos medios de comunicación por el rating, retroalimentando el terrorismo del desorden como ocurrió en los años 80.
Tomar un puente es un hecho pero lograr que todo el país se entere y se atemorice vale mil veces más. Premeditar y ordenar la muerte de 24 policías puede atemorizar y desconcertar a toda la sociedad. Es la receta anarquista de la muerte como arma publicitaria.

V. ¿Cuál es su estrategia? Acumular fuerzas en la primera mitad del gobierno y en la segunda precipitar la caída del sistema, elegir una Constituyente. Establecer la reelección, proceder a la estatización de algunas empresas para ilusionar a la gente y luego estatizar el pensamiento y la vida social. Durar 10 o más años en el poder y consolidar la Internacional del Socialismo Sudamericano. Después, irse, dejando el país en la miseria social y el atraso tecnológico.

VI. Su táctica es la captura de los instrumentos de decisión y comunicación. En Rusia de 1917 los revolucionarios clásicos querían tomar los cuarteles y las oficinas del gobierno, pero Trotsky comprendió que era mejor tomar los trenes, los telégrafos y las radios. Los de ahora saben que no pueden ganar las elecciones ni pueden tomar los cuarteles porque han asesinado demasiados soldados y policías, por eso, sólo se multiplican en los blogs, azuzan a los comunicadores, se adueñan con violencia de la noticia, etc..Su táctica es el negacionismo, repiten: "nada se ha hecho", "todo está peor", "es el gobierno de los ricos".
¿Y el agua para todos que benefició ya a 2 millones? Nada. ¿Y la electrificación de 3,300 pueblos del país? No hay nada, ¿Y la Interoceánica, el puerto y otros 2,000 kms. de carreteras? Nada. ¿Y los teléfonos que pasaron de 5 millones a 22 millones? Nada, ¿Y los 16 hospitales? Nada. ¿Y la reducción de la pobreza? Nada, nada se ha hecho.

VII. Son pocos, pero tienen aliados. En el apetito electoral de algunos políticos y candidatos en competencia por ver cuál es más fiero o cuál descubre la mejor frase. Estos no ven el asesinato de 24 policías, sólo citan la falta de diálogo y de información. No distinguen el reclamo justo de la violencia criminal. Ignoran la guerra ideológica de penetración violentista buscando quedar bien con todos o un argumento que les permita ganar unos votos, terminan dando la razón al extremismo. Y el extremista sabe muy bien que tiene al lado a otro dirigente o a un parlamentario que, aunque piense diferente, terminará aceptando la receta extremista para "no quedar mal ante el público" o para "no ser menos".

VIII. Pero no pasarán. Porque la mayoría demócrata y racional es inmensa aunque esté silenciosa. El partido del pueblo defiende el modelo con resultados concretos y materiales para el país. En otros partidos también hay simpatizantes esperando que sus dirigentes defiendan con claridad su futuro. La inmensa mayoría está por trabajar, por mejorar su condición de vida. Son migrantes, profesionales, trabajadores agrícolas, pequeños empresarios que piensan en progresar tecnológicamente y en exportar, que quieren una mejor educación científica sin contaminación ideológica. Rechazan el estatismo de un solo puño. Quisieran que se hable de sus éxitos. Exigen que el Estado afirme el orden y use la fuerza legal, aunque a veces se atemorizan por una marcha a 1,000 kms. de distancia o cuando se pone orden con severidad.

IX. ¿Qué falta a esta inmensa mayoría? Actuar, evitar que el monopolio de la movilización y el grito esté en manos de los "antisistema". Usar más el teléfono y el internet para exponer en las radios y en los blogs sus ideas sobre el tema de fondo. Enviar cartas a los medios de comunicación, exigir a sus parlamentarios y alcaldes más definición, crear grupos de acción y sobre todo no rendirse ante los que agitan el extremismo. El momento es propicio en todos los niveles para el surgimiento de nuevos liderazgos que defiendan a la nación de la penetración externa e impulsen el ejercicio de la ciudadanía activa.

X. Es cierto que muchas cosas podrían hacerse más rápido. Esa es la lucha diaria y hay que persistir en ella. Claro que hay problemas y errores, el gobierno lo acepta y pondrá más velocidad en las obras y más energía en el orden público, pero hoy el poder está mucho más distribuido y disperso. Depende más de gobiernos regionales y municipios que de los organismos del gobierno central.
Las leyes son contradictorias y lentas, no se cambian de la noche a la mañana y menos aún cuando se es minoría. Además, la resistencia al cambio es grande, cualquier persona que se pone al otro lado del escritorio toma precauciones, demora las cosas y se cuida de futuras acusaciones porque en nuestro país sospechamos de todo. No hay tantos recursos como se quisiera, y sin embargo la inversión central, regional y local del Estado se ha multiplicado por cinco desde el año 2005.
Pero no es suficiente, hay que seguir acumulando inversión pública e inversión privada nacional y extranjera y entonces, dentro de 7 años el país habrá cambiado radicalmente. Hoy el Perú crece, la pobreza retrocede y el empleo y los servicios avanzan. Los extranjeros y los peruanos que viven fuera ven el Perú como ejemplo y con orgullo en medio de la crisis mundial. Los que quieran verlo retroceder y aplicar recetas extranjeras serán derrotados por el pueblo y por el progreso. Harán ruido pero no pasarán, porque el Perú del futuro es mucho más grande que sus adversarios de ayer. La ley y el optimismo de la inmensa mayoría son el mejor capital de la patria.

-Alan García Pérez, presidente de la República
(Publicado en el diario Expreso el 28 de junio de 2009)

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